Antes de nada, ¿sabemos de forma exacta que es un antibiótico?

Los antibióticos son medicamentos que previenen y tratan infecciones bacterianos, no víricas. Los virus son otro tipo de microorganismos diferentes por lo que los antibióticos no son eficaces en el tratamiento de las enfermedades producidas por estos agentes.

Los antibióticos actúan frente a las bacterias destruyéndolas e impidiendo su reproducción. Estas bacterias que son susceptibles a los antibióticos se les llaman sensibles y aquellas que no son susceptibles a los antibióticos se les llaman resistentes, generando lo que se conoce como “fenómeno de resistencia”. La resistencia de las bacterias puede venir o bien por las propias características de las bacterias o por una mutación de las bacterias para combatir el mecanismo de acción del antibiótico y en respuesta a su uso. Por lo tanto, son las bacterias las que se vuelven resistentes a los antibióticos, no los humanos ni los animales. Estas bacterias que se vuelven farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano las cuales serán más difíciles de tratar.

¿Cuáles son las causas de estas resistencias a los antibióticos?

Esta resistencia a antibióticos aparece cuando se realiza un uso indebido y abusivo de ellos. Y está aumentando en todo el mundo a niveles preocupantes. Cada día aparecen nuevos mecanismos de resistencia que conllevan a una disminución de  nuestra capacidad de tratar las infecciones comunes. En los sitios donde los antibióticos se pueden adquirir sin receta médica, la aparición y propagación de farmacorresistencias empeora.

Si esta situación sigue empeorando, puede llegar el momento donde las infecciones comunes y lesiones menores vuelvan a ser de riesgo y potencialmente mortales, lo que podíamos llamar como la era post-antibióticos.

¿Cómo podemos ayudar a mejorar esta situación?

Es urgente que se cambie la forma de prescribir y utilizar los antibióticos. Para ello se debe modificar algunos comportamientos actuales, como pueden ser:

  • Tomar antibióticos solo cuando nos los prescriba un profesional sanitario.
  • No pedir antibióticos cuando no sean necesarios.
  • Seguir las instrucciones para un uso correcto de los antibióticos. Es importante cumplir el tratamiento completo, a pesar de notar una mejoría antes. Generalmente el tratamiento es de 7 a 10 días (ciertas infecciones urinarias el tratamiento suele ser una excepción). La interrupción del tratamiento de forma prematura puede conllevar que la bacteria vuelva a crecer y a multiplicarse, originando de esta forma una infección más grave. Además es importante también tomar la cantidad correcta y la dosis a la hora adecuada.
  • No utilizar los antibióticos que hayan sido prescriptos o le sobren a otros.
  • Prevenir infecciones lavándose frecuentemente las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, evitar el contacto con personas enfermas, adoptar medidas de protección en las relaciones sexuales e intentar mantener la vacunación al día.
  • Preparar los alimentos en condiciones higiénicas eligiendo como modelo las cinco  claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS: mantener la limpieza, separar los alimentos crudos y cocidos, cocinar completamente, mantener los alimentos a temperaturas seguras y usar agua y materias primas inocuas, además de elegir alimentos cuya producción no haya incluido el uso de antibióticos con el fin de estimular el crecimiento ni de prevenir enfermedades en animales sanos.

En general, los antibióticos son fármacos seguros pero pueden ocurrir que determinadas personas sean alérgicas, por lo que deben informar a su médico de dicha alergia. Puede ocurrir, a consecuencia de la destrucción de las bacterias beneficiosas que se encuentran formando parte de nuestra flora intestinal, la aparición de cuadros de diarrea, dolor de estómago, infecciones vaginales y otros problemas. En esta situación, se debe recurrir al médico, además es aconsejable empezar la toma de probióticos desde el primer día que se empiecen a tomar antibióticos. Estos probióticos ayudan a reforzar la flora natural de nuestro organismo y prevenir posibles infecciones y recurrencias asociadas al consumo de antibióticos.

La resistencia a los antibióticos puede conllevar como consecuencia una mayor duración de las enfermedades y del tratamiento, a menudo en el ámbito hospitalario, incrementando los costos de la atención sanitaria y la carga económica para las familias y la sociedad. Además, la resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo los logros de la medicina moderna, de esta forma si no disponemos los antibióticos eficaces  para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas.

Está en nuestra mano ponerle freno a esta situación, entre todos podemos poner solución.

Esperamos que haya sido de ayuda toda esta información y si tienes alguna duda o comentario, no dudes en pasar por nuestra farmacia en Baeza y te resolveremos cualquier duda en persona.